Te prometo que voy a cuidar de los tuyos. Te prometo que voy a tratar de ser buena persona, como tú querías. Te prometo que no me voy a rendir, aunque a veces las ganas de llamarte sean más fuertes que yo.
Lo que más me duele, mamá, es pensar en todo lo que no te pude decir. Las veces que fui impaciente, las veces que no te llamé, las veces que preferí estar con mis amigos antes que contigo. Y ahora daría cualquier cosa por una de esas tardes aburridas a tu lado, viendo la tele, sin hacer nada importante.
Después de escribir esto, voy a tomar un pañuelo, voy a dejarme caer en el sillón y voy a llorar hasta que me duela menos. Porque llorar también es quererte. Porque el duelo es el precio del amor, y yo pagaría mil veces ese precio con tal de haberte tenido a mi lado.
Con el alma hecha pedazos, pero llena de ti,
Te prometo que voy a cuidar de los tuyos. Te prometo que voy a tratar de ser buena persona, como tú querías. Te prometo que no me voy a rendir, aunque a veces las ganas de llamarte sean más fuertes que yo.
Lo que más me duele, mamá, es pensar en todo lo que no te pude decir. Las veces que fui impaciente, las veces que no te llamé, las veces que preferí estar con mis amigos antes que contigo. Y ahora daría cualquier cosa por una de esas tardes aburridas a tu lado, viendo la tele, sin hacer nada importante.
Después de escribir esto, voy a tomar un pañuelo, voy a dejarme caer en el sillón y voy a llorar hasta que me duela menos. Porque llorar también es quererte. Porque el duelo es el precio del amor, y yo pagaría mil veces ese precio con tal de haberte tenido a mi lado.
Con el alma hecha pedazos, pero llena de ti,



